Infanticidio Cruel

Arelis Reynoso
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En la década de los setenta en mi país natal República Dominicana un rotativo de circulación nacional, publicaba los sábados un suplemento variado de entretenimiento con páginas de sucesos mundiales de gran relevancia, era costumbre leer todo tipo de crónicas y una en especial la recuerdo por titularse:”Los más sonados crímenes de la vida real”.

Nunca imaginé que en el siglo XXI con tanta tecnología y avances científicos que corren en el mundo, estaríamos viviendo como país la pena de ciudadanos dominicanos protagonizando crímenes horrendos como por ejemplo el que acaba de acontecer en Almería, España. Resulta que una mujer nacionalizada española nacida en la Isla caribeña, viajaría miles de millas al viejo continente a delinquir en estafas, robos y por último culminar asesinando un menor de ocho años.

La infanticida, alegadamente era una mujer de apariencia inofensiva, tuvo varios maridos y el último resultó ser un hombre con un hijo de ocho años, que compartía custodia con su ex esposa. La confesa homicida, no sólo  lo asesinó el día que el infante fue visto por última vez, sino que se unió a la búsqueda de un pueblo que se rehusaba a creer que estuviese muerto.
Llamó a programas de radio, concedió entrevistas en la televisión, simuló unas penas que la delataron ante familiares y en especial la suspicacia de autoridades policiales que enseguida al notar tanta consternación, le pusieron trampas que al final dieron resultado.

La homicida, trasladaba el cuerpo del niño de un lugar a otro y se mostraba como si fuese una actriz de reparto en una película de terror. En ese caso la “malvada bruja” que con engañosa y fatal actuación logra acaparar atención y exposición mediática.


Padres heridos

LOS PADRES EN EL FUNERAL

La secuela de dolor y luto que los padres del niño protagonizaron en las exequias en el funeral del infante, coparon la atención mundial, dada la magnitud de las circunstancias que rodearon el crimen.

Con el dolor de ver partir un ser inocente, lleno de vida, criado con amor y bendecido por ser ese hijo, nieto, primo, alumno y amigo de su gente; esa pérdida no será superada nunca. Sin embargo, queda la moraleja real que debe ser asimilada en estos tiempos donde los valores se han ido perdiendo y es más importante vivir una vida de fantasía donde la apariencia es protagonista de vidas que se fabrican sobre la base de exponer todo lo material que se pueda mostrar en redes sociales.

La madre al salir de la misa de cuerpo presente, tras los días de búsqueda y posterior hallazgo del cuerpo sin vida del niño, se dirigió al país con palabras de consuelo y ese amor fraternal que solo se conoce siendo mamá. La dama expresó:”Os pido privacidad para lidiar esta despedida, mi hijo no estará más en este mundo pero siempre vivirá en cada miembro de la familia. No le den jugada a la bruja mala del cuento y por favor complazcan esta petición de dejarnos acompañar en su morada final a mi pescadito Gabriel”.

Así dejó ella y el padre del niño a la multitud que viajaron desde otros pueblos a acompañar a esa familia que perdió su niño.

Como todo en la vida, todo pasa y la gracia De Dios estará con esa familia que nunca perdió la compostura para magnificar ese drama real que los inundó desde el 27 de febrero hasta el día que fue encontrado el cadáver.


Prontuario Delictivo

LA ASESINA CONTABA CON UN PRONTUARIO DELICTIVO

La confesa homicida, de nombre Ana, emigró desde su ciudad hacia la madre patria con el sueño de buscar una mejor vida. Las historias que tejieron su diario vivir hoy se conocen y en tinta roja se ha develado.

Relaciones con hombres mayores, donde la mujer tenía oportunidad de manipular a sus parejas, afanes por sobresalir y jugar con la inteligencia de gente noble que confío en ella, es parte del prontuario que sembró esa homicida.

Incluso familiares de un caballero que mantenía un romance con la hoy confinada, afirman que tras una grave enfermedad del pariente y en el lecho de muerte, la mujer buscó un juez civil que pudiera efectuar una boda en la cama del hospital. Alegadamente con el objetivo de ser beneficiaria de un seguro de vida una vez quedara viuda.

Esa parte la pudo aprovechar porque los hijos del occiso, dieron información de las jugadas que la mujer logró escenificar, para gestionar esa cantidad de dinero que cobró sin dificultad.
Otros reportes periodísticos, dan cuenta el modus operandi de la española, que hábilmente logró hacer una vida basada en el engaño y ocultar su verdadera cara por lo que se conoce hasta hoy inclusive a su familia residente en la República Dominicana.

Que la justicia pueda juzgar esa mujer que no midió consecuencias a la hora de asesinar un infante, con una frialdad espantosa y una grotesca manifestación de falsedad que al parecer pensó nunca frenaría sus instintos malignos, que como a todo le llegó su fin. Que los barrotes de la cárcel le hagan pagar cada segundo del sufrimiento que le tocó vivir  a esos padres que tenían en sus narices a la homicida y sobre todo que el arrepentimiento le pueda calmar su mente enferma para que logre salvar su alma, qué será lo único puro que vivirá si se arrepiente de corazón.

El angelito Gabriel está en la morada del sueño eterno y él no podrá pedirle cuentas a nadie de la suerte que corrió en su corta vida para morir de esa forma que solo ella sabe cómo pasó.

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